

Otro año más la bruja no se salvó de las llamas en la tradicional quema, eso sí, no sin antes oir los insólitos pitidos que se produjeron antes de que el fuego la consumiese, y es que el espectáculo novedoso de este año, consiguió provocar cierta desesperación entre los asistentes, talvez por la falta de argumento y coherencia del mismo. Pero finalmente la bruja ardió, no siendo la última anéctoda de estas fiestas, ya que aún no se había apagado la última llama, cuando tras el tradicional y ciertamente impresionante castillo de fuegos artificiales, una de las torres de iluminación se vino abajo mientras era desmontada. Todo un colofón para estas fiestas de Mayo 2006.
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